Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida.
1 JUAN 1:1 RVR1960
Como escribíamos en el devocional pasado, el camino del creyente siempre llegará a buen puerto mientras se mantenga conectado, a través de una relación real y constante, a lo que fue en el principio: «El Verbo». Pero esa conexión, como todas en la vida, está llamada a estancarse o a crecer, y en este caso, que no crezca será señal de pérdida, pero si nos mantenemos creciendo, lo hará viendo.
Parece al revés, pues primero se escucha y esto da paso a ver. Pero, en la realidad del Dios Espíritu e invisible, lo primero es lo que no se ve, por lo que se oye, y después, según nuestra respuesta de fe o incredulidad, se materializa en lo que se ve. Por ello, debemos de ser intencionales y entendidos en buscar su voz dejada en las Escrituras, y escucharla con oídos humildes y que entienden, pues esto dará lugar a las realidades que viviremos en nuestra vida, sean cuales sean las circunstancias.
Así que concluimos con el orden divino para hacer realidad la obra del Verbo en el creyente: se oye la Palabra, se ve y después vendrá el hacerla visible en nuestra vida, lo cual tocaremos en el siguiente devocional.
