Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios; muchos verán esto, y temerán, y confiarán en el Señor.
Salmo 40:3 LBLA
Al haber crecido en la iglesia, he podido ver y vivir diferentes etapas y énfasis litúrgicos.
Recuerdo uno de ellos en la alabanza, en una época donde se animaba a la congregación a cantar un cántico nuevo; cada uno debía cantar con las expresiones que encontrara en su corazón en ese momento.
En este caso, el salmista había encontrado ese cántico nuevo, no de una forma espontánea, sino después de un tiempo duro y de aflicción desesperada.
Él tenía un caminar con el Señor y cánticos que surgieron hasta entonces. Pero este episodio, donde él describe estar esperando pacientemente al Señor mientras estaba en el lodo cenagoso, lo llevó a experimentar rescate y saber lo que era que el Señor pusiera sus pies en la roca y hacer su caminar más recto y con propósito (enderezó mis pasos). Por lo que esta experiencia y testimonio lo llevó a introducir estrofas y notas en la melodía del conocimiento de Dios dentro de su corazón que antes no tenía, por lo que ahora tenía un nuevo cántico para hablar de la fidelidad y misericordia de Dios.
Tú y yo vamos a experimentar diferentes estaciones y valles; si aprendemos a esperar siempre en el Señor y poner nuestros ojos en Él constantemente, estaremos añadiendo a nuestro corazón un cántico nuevo. Hagamos de él un himno vivo para que otros puedan oírlo y, de esa forma, aprendan a temer y confiar también en el Señor.
