Y cuando estaban sepultando a un hombre, he aquí, vieron una banda de merodeadores y arrojaron al hombre en la tumba de Eliseo. Y cuando el hombre cayó y tocó los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie.
2 Reyes 13:21 LBLA
Elías apareció en medio de una generación apóstata y confundida en adoración a los Baales. Pero recibió una unción de parte de Dios para traer una predicación definitoria, acompañada de señales y reformas espirituales.
El trabajo era arduo y largo, por lo que encontró en Eliseo a un hombre que continuaría bajo esa misma unción; la predicación, las señales y las reformas que se requerían. Pero ningún ministerio es eterno y Eliseo falleció. Lo trágico es que no hubo nadie que continuara con el ministerio y la unción que este había recibido de Elías, llevándosela a la tumba y resucitando esta aun a muertos.
Reflexionaba sobre todo lo que ministerialmente mi generación ha recibido de los que nos precedieron; han sido décadas de arduo trabajo en nuestro país, y Dios ha dado una gracia especial hasta ahora. Pero la pregunta es: ¿la siguiente generación estará dispuesta a pagar el precio de seguir reformando, predicando fielmente y buscando el poder de Dios para realizarlo en medio de esta generación confundida por los Baales?
Mi preocupación, ocupación y oración es por ello, y gracias a Dios veo primicias en esta generación, por lo que estoy convencido de que veremos el propósito y el avance del Reino de Dios como ninguna generación ha visto sobre nuestro país.
