"—No puedo volver contigo ni acompañarte —respondió el hombre de Dios—; tampoco puedo comer pan ni beber agua contigo en este lugar,"
1 Reyes 13:16 NVI
Este hombre de Dios tenía una misión dada por Dios y una advertencia de no quedarse en compañía ni sentarse a la mesa con nadie dentro del pueblo de Israel dada la idolatría que había en medio de ellos. Durante un tiempo se mantuvo fiel y supo decir que no a propuestas que venian del mismo rey, pero presionado y en parte manipulado por un aparente creyente y viejo profeta cedió y dijo que sí y eso le costó el llamado y el ministerio. De entre los muchos ídolos que quieren ocupar el corazón hay uno llamado “el agradar a los demas", no queremos quedar como cortarrollos y sentir que está en juego que los demás nos aprueben, por lo que acabamos cediendo en cosas que no son agradables delante de los ojos de Dios y que su palabra no aprueba.
Nos importa demasiado que opinen bien de nosotros e intetamos amoldarnos para caer bien y no parecer tan diferente. Al final como todos los ídolos quedamos decepcionados pues nunca conseguiremos agradar lo suficiente a los demás y estaremos perdiendo la aprobación de quién realmente depende nuestra vida y nuestros destinos eternos. Por eso ante propuestas dudosas, relaciones que nos alejan de Dios y hacen que lo contristemos (aunque esten en una congregación), propuestas laborales cuestionables, invitaciones a ambientes carnales, ceder en inmoralidad, etc... Un NO a tiempo puede salvar nuestra vida y los planes de Dios para con nosotros.