En este Salmo vemos uno de los diseños de Dios que están claramente vinculados al avance y el cumplimiento del propósito en nuestras vidas: "relaciones al más alto nivel". Y ese nivel no es otro que el de un estado de familia, donde no huimos a la primera y donde permanecemos amándonos, perdonándonos, aprendiendo, cuidándonos, y todo bajo el vínculo de Jesús.
Es verdad que este nivel de relación te expone y te lleva a tener que vivir lo bueno y lo malo de las relaciones en el mundo caído, y que te conozcan de verdad, pero el camino de protegerte y mantenerte rebelde contra aquellas personas que Dios conectará contigo en su familia, "la iglesia", te llevará al destino contrario que expresa este versículo: "tierra seca".
Llevo ya mucho tiempo en la familia de Dios, me he encontrado de todo, incluso los que ni son familia aun estando entre nosotros. Pero conforme pasa el tiempo, descubro que no sería quien soy si no hubiera permanecido vinculado a personas con las que he crecido, y que, como Jesús dijo, son mis hermanos, mi familia, la familia de Dios. En algunos momentos donde tenemos varias bodas seguidas, en ellas reflexiono y puedo ver cómo el pasar del tiempo ha conectado tantas historias, propósitos, risas y lágrimas, fruto y destinos, y siento una gratitud inmensa al poder ver que juntos vivimos a este lado de la eternidad, como familia de Dios y bajo la mirada de nuestro Padre. Y sin duda, celebramos la prosperidad de tenernos y conocer juntos más a ese Padre.
