Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, [4] al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.
GÉNESIS 13:3-4 RVR1960
Abraham, tuvo que reconectarse con las jornadas que había dejado de seguir al bajar a Egipto.
Un llamado es una carrera larga y nuestro servicio a Dios si no estamos muy enfocados, tendrá subidas y bajadas. El peligro está en lo que nos dejamos o perdemos en esas bajadas y por ello debemos estar atentos.
Abraham no estuvo exento de esos momentos de desenfoque, pero tuvo la capacidad y humildad de rehubicarse y volver a escuchar la voz de Dios y restaurar su comunión, la cual es la base para mantener nuestro enfoque en el servicio.
Tomemos decisiones este año, para no descender al valle del ruido de este mundo el cual nos asfixia con su estrés, codicia y abrumador entretenimiento.
Seamos de aquellos que mantienen sus ojos puestos en Jesús, que buscan diariamente su llenura y que trabajan por aceite renovado en su servicio a Dios.
¡Que terminemos este año habiendo crecido en toda gracia como Abraham supo y pudo hacerlo!
