En los días en que los jueces gobernaban en Israel, hubo mucha hambre en la tierra, y un hombre de Belén de Judá emigró a los campos de Moab, junto con su mujer y sus dos hijos. Rut 1:1 RVC
Elimelec y su familia vivían en Belén; dice el texto que, en la época de los jueces, hubo falta de pan. Elimelec tomó la decisión de poner la necesidad temporal por encima del mandato divino, hizo las maletas y realizó un camino de regresión hacia Egipto, hasta llegar a Moab, un pueblo enemigo de Dios y donde no había ningún plan ni propósito conforme a la voluntad de Dios.
Elimelec falló en perspectiva y entendimiento espiritual; tendría que haber preguntado a Dios el porqué del hambre, arrepentirse y animar al pueblo a volverse a Dios. Pero no lo hizo, y bajó a un lugar donde debía cruzar líneas; al final, creyendo que encontraría una vida ideal, quedó enterrado junto a sus hijos en una tierra pagana.
Son tantas cosas que podemos aprender de esta historia, pero vamos a quedarnos en esta:
"Resuelve tu situación en vez de huir de ella".
Todos nos encallamos en capítulos donde no avanzamos y el pan escasea, pero antes de huir del proceso, mejor buscar a Dios y su palabra y conformarnos a la forma de la voluntad de Dios en esa área. Un pecado oculto, un área débil o descuidada, tu relación con Dios, cosas sin perdonar, relaciones sin reconciliar si pueden ser reconciliadas, desorden en la gestión de tu vida y tiempo, matrimonios distanciados, hijos que no obedecen a sus padres, fortalezas que dan lugar al enemigo, el cual te roba el poco pan y oxígeno que te queda; la lista es larga, pero el camino es el mismo: luchar por resolver de la manera de Dios y, en arrepentimiento, esa situación para que la sed y el hambre no estén, pues la comunión e intimidad con Dios se ha restablecido.
Así que, antes de una huida a complicar más la situación, afronta lo que impide que no llegue el verdadero pan prometido.
