Había un hombre rico e importante que vivía en Belén. Su nombre era Booz. Como era pariente de Elimélec, era uno de los que tenían que cuidar de Noemí.
Que llene de luz los ojos de vuestro corazón, para que conozcáis cuál es la esperanza a la que os llama, qué inmensa es la gloria que ofrece en herencia a su pueblo.
Pero Rut le dijo: —¡No me obligues a abandonarte y separarme de ti! A donde vayas tú, iré yo; y donde vivas tú, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios
En los días en que los jueces gobernaban en Israel, hubo mucha hambre en la tierra, y un hombre de Belén de Judá emigró a los campos de Moab, junto con su mujer y sus dos hijos.
Y volvió por sus jornadas desde el Neguev hacia Bet-el, hasta el lugar donde había estado antes su tienda entre Bet-el y Hai, [4] al lugar del altar que había hecho allí antes; e invocó allí Abram el nombre de Jehová.